un análisis desde la psicología del desarrollo

Cada vez más, los niños son expuestos a patrones y comportamientos propios de los adultos, lo que no respeta su edad ni su desarrollo psicológico. Este fenómeno, conocido como adultización, puede tener consecuencias graves para su bienestar emocional y crecimiento saludable.
¿Qué es la adultización infantil?
La adultización ocurre cuando se anima o se obliga a los niños a actuar, vestirse y hablar como adultos. Se manifiesta en el uso de maquillaje excesivo, ropa inadecuada para su edad, bailes con connotaciones sexuales o en la exposición a temas propios del mundo adulto.
Las redes sociales, la televisión, la publicidad e incluso prácticas familiares han impulsado este proceso, normalizando comportamientos que no corresponden a la infancia.
Impactos en la salud mental
Los menores que atraviesan situaciones de adultización pueden desarrollar ansiedad, depresión, baja autoestima, dificultades para socializar y una imagen distorsionada de sí mismos. La exposición precoz a la sexualidad y la presión por comportarse de manera madura vulneran su derecho a una infancia protegida, aumentando el riesgo de abuso, explotación y problemas emocionales.
Los psicólogos insisten en que los niños necesitan jugar, explorar y expresarse de acuerdo con su edad. La presión por parecer adultos genera inseguridad, miedo y desconfianza en sí mismos.
El caso del influencer brasileño
Un ejemplo reciente fue el de un influencer brasileño que administraba una “casa de influencers” con menores de edad. Allí se grababan niños y adolescentes en bailes sensuales, con ropa provocativa y actitudes adultizadas para generar audiencia y ganancias. El caso derivó en su detención preventiva por sospechas de tráfico de personas y explotación sexual infantil.
Este hecho evidenció cómo la búsqueda de popularidad digital puede poner en riesgo a los menores y resalta la necesidad de que padres, responsables y autoridades supervisen lo que los niños consumen y producen en línea.
Concursos de belleza infantiles: otra forma de adultización
No se trata de un fenómeno aislado. En Estados Unidos, los concursos de belleza para niñas, especialmente los llamados glitz pageants, exigen comportamientos y estéticas propias de adultos: maquillaje pesado, peinados elaborados, vestimenta llamativa y poses provocativas. Algunas niñas incluso realizan coreografías y expresiones que imitan a modelos o actrices.
La exposición temprana a estos estándares puede afectar la autoestima y la percepción corporal. Diversos estudios señalan que estas prácticas aumentan el riesgo de dismorfia corporal, ansiedad y depresión, además de fomentar la objetivación sexual desde edades muy tempranas.